Lección de ventas de un español americanizado que tiene un Tesla

Mi mujer tiene una inmobiliaria online y contacta con gente muy dispar.

Algunos de ellos le regalan lecciones de venta impagable.

Como Emilio, «el americano” que le llamábamos nosotros.

Seguro que su sabiduría te puede ayudar en tu negocio.

 

Verás.

 

Emilio era un cliente de la inmobiliaria.

Lo conocí porque en ese época coincidió que mi mujer estaba embarazada de los gemelos y a mí me tocaba hacer de chófer y guardaespaldas al mismo tiempo.

Como Kevin Costner en la película «The Bodyguard», pero sin estar emabarazada Whitney Houston.

Y sin la pistola en la pechera.

 

Tú me entiendes.

 

Emilio tenía más de 30 años de experiencia vendiendo encimeras de cocina a empresas instaladoras y montadores.

Primero en España y luego en EEUU.

Cuando estábamos esperando en un despacho para firmar el contrato de arras de un apartamento que le habíamos vendido, nos contó porque él solo vendía más que los 4 comerciales que tenía juntos.

Y eso le permitía comprarse un Tesla model S a tocateja.

 

Ahora viene la lección de ventas.

 

Resulta que » El americano» se las ingeniaba para visitar a todos sus clientes al menos 1 vez al mes en persona y hablar con ellos.

Luego trabajaba 2 sábados al mes cuando los otros 4 comerciales no trabajaban ninguno. Iban «de sobraetes» según él.

También cogía siempre el teléfono, a todas las horas, aunque solo fuera para dar un descargo y emplazar al cliente para el día siguiente.

Él presuponía que el cliente no le molestaría a esa hora si no fuera necesario.

 

¿Qué más?

 

Atendiendo a 1 cliente jamás miraba el reloj. Lo atendía en cuerpo y alma hasta que se marchaba.

Y esta lección es muy importante y muchos se la pasan por el arco del triunfo.

 

Hay que aplicar toda esta experiencia en el email marketing.

 

Mira.

 

Visita la bandeja de entrada de tus clientes constantemente, como el agua que moldea las rocas.

No vayas de «sobraete» y pienses que ya has hecho suficiente, jamás se hace suficiente.

Atiende a tus clientes puntualmente y dejes de responderles en el mismo día, aunque solo sea para darles un descargo.

Recuerda que hay que cuidar a los clientes, no a los potenciales clientes. A lo que ya lo son y te pagan.

 

Esto que es de perogrullo los hay que se lo pasan también por el arco del triunfo.

 

Termino.

 

Cuando estés con un cliente no le pongas los cuernos haciendo otras cosas.

Él te da su tiempo y su dinero lo mínimo que puedes hacer tú es atenderle con tus 6 sentidos.

Solo por respeto.

Solo por honestidad.

Solo por tener valores propios.

 

Ahora como siempre haz lo que creas con todo esto.

 

Juanmi Sellés
juanmi@instintivo.net

 

PD: Si te visualizas como «El americano» pero no ves por dónde empezar, ya sabes que me mandas un email y lo hablamos.

PD2: La curiosidad del día . . . la Estatua de la Libertad tiene 7 puntas en su corona, una para cada uno de los continentes.

 

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