Cómo discuten tus 3 cerebros en una venta y porque manda el reptiliano

Esto es típico y quizás lo estés haciendo sin darte cuenta y espantando a tus cliente sin retorno posible.

Pasa constantemente.

Muy breve.

 

Un vendedor llama a la puerta de tu casa. Le abres y te ofrece una Thermomix TM6 con todos sus accesorios por 1200€.

El tío va muy bien vestido, pelo perfectamente engominado y sonrisa Profident.

Aunque hable su sonrisa se mantiene en todo momento, parece que tiene una percha metida en la boca.

 

Bien.

 

Tú casualmente necesitas una y por eso sabes que por internet cuesta 1259€.

O sea, que el precio te parece razonable.

Un punto a su favor.

Y por eso tu cerebro neocórtex, el racional y pensante, está encantado con aquello.

 

Pero no se queda ahí.

 

Además te comenta que están haciendo una campaña y un 5% del precio de venta se destinará para ayudar a los niños más desfavorecidos.

Tú tienes 2 niñas y con este comentario te ha tocado la fibra.

Y de paso ha convencido a tu cerebro límbico, que es el emocional, el que siente.

 

Y aún hay más.

 

Por si no fuera poco te dice que si la compras al contado en ese momento te ofrece otra a la mitad de precio.

Por 1800€ puedes tener 2 Thermomix TM6 completas y nuevecitas.

Mira que bien, una para ti y otra para tu cuñado que también la quería.

 

¡Una Thermomix TM6 por solo 900€!

 

El cerebro neocórtex está flipando ya y solo ve la oportunidad que tiene delante.

El cerebro límbico empieza a sentir el alivio de poder preparar a tus peques comida decente todos los días.

 

Todo parece encajar.

Hoy es tu día de suerte.

 

De repente llaman al vendedor y se aleja un poco para hablar con un compañero y escuchas:

«Aquí, en una visita. Está a punto de caer otra venta.»

 

Tu cerebro reptiliano planta las orejas de inmediato.

Empieza la fiesta en tu cabeza.

 

El cerebro racional solo piensa en los números y le cuadran.

El cerebro límbico siente el desahogo de no volver a cocinar chapuzas y del dinero para los niños pobres y se relaja.

Pero el cerebro reptil, el instintivo y de supervivencia, ya ha tomado una decisión y va en contra de los otros 2.

 

Piensa que es un timo.

 

Liga la falsedad y la pose del vendedor con esas palabras y lo tiene claro.

Cristalino.

«Este tío es un cabrón timante que me la quiere colar.»

 

Ya puede decir lo que sea el vendedor que la decisión ya está tomada.

Y le sueltas un: «Lo siento, pero no me interesa» mientras le cierras la puerta en sus narices.

 

Atiende ahora.

 

A la semana siguiente hablando con el vecino de en frente te dice que se ha comprado un Thermomix TM6 y que le ha salido fenomenal de precio.

Resulta que al final, todo aquello era de verdad y perdiste una oportunidad de oro.

 

Pero en ese momento decisivo algo despertó al cerebro instintivo que actuó para protegerte.

Y ya no había nada que hacer.

Si eso ocurre, si no hay alineación entre los 3 cerebros, la venta se ha perdido.

 

Moraleja: Cuando estés ofreciendo tus productos o servicios intenta no despertar al cerebro reptiliano, por si acaso.

 

Juanmi Sellés
juanmi@instintivo.net

 

PD: Si no tienes ni idea de cómo hacerlo, ya sabes que me mandas un email y lo hablamos.

PD2: La curiosidad del día . . . la receta original para el chocolate contenía chile en polvo en lugar de azúcar.

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